sábado 8 de octubre de 2011

Habla un anciano nativo americano

¿PEOR QUE ANTES Y TÚ? Lucro e interés en educación chilena

Hace casi dos años que no entraba o escribía en este sitio. Debe ser que acabó mi inspiración o implemente no tengo ganas de seguir con alguna manifestación en mi contra. Últimamente he sentido que todo va en mi contra. Luego de la última relación que me dejó en un bajón infinito que creo, ahora comienzo a recuperarme, pero no sin dejarme un amargo sabor. Un duelo de dos años. Un duelo a la confianza y al creer en otro ser humano.

Esto dos últimos años me han enseñado a no seguir creyendo, a desconfiar de todo y de todos. Es triste mi transformación, antes tenía esperanza, pensaba que todo podría mejorar, pero siento que han cerrado mi portal hacia la luz del amor. Perdí la tolerancia. Ahora me limito a unas cuantas personas. Me niego a compartir con quienes no me son leales. Debe ser que he filtrado demasiadas mentiras durante todos estos años y me limito a perder la fe en la humanidad.

Primero, en lo laboral, luego del quiebre, lo enredos y traición me llevaron a perder aquel trabajo en un liceo municipal la supuesta jefa que tuve había sido novia del que en ese instante me acompañaba sentimentalmente. Comenzaron lo tirones, las malas ondas en mi contra y decidí buscar otros horizontes. Cambié por otro trabajo que creía sería la cúspide, el escalón más alto hacia mi evolución. Un trabajo deseado por muchos, sin embargo, en el camino me di cuenta que mis ideales respecto a educación han sido derrocados por una especie de mal mayor que ronda en los pasillos del quehacer docente. La sola presencia de tanto apoderado rondando, quejándose de lo que sí y lo que no. Comencé a sospechar de todo y resguardas mis espaldas. La directora que en aquel entonces me apoyó, la despidieron y volvió al mando la dueña y caduca directora. Aquellas que hacen diferencias entre los niños que tienen influencias y los que no. Aparte, mi relativo éxito en cuanto a resultados y puntajes elevados tuvieron una repercusión en colegas, amigas entrañables de quien renunció y ocupaba el puesto anteriormente. Ahí comenzó mi infierno.

Las manipulaciones de esta mujer y otras entrañables de mi ex compañera universitaria comenzaron a ejercer un efecto jaquecoso en mí. La alegría que apenas comenzaba a despertar tras un quiebre que me marcó de por vida, fueron en declive. Comenzaron los enredos respecto a mi quehacer o decir. Ahí comprobé que no existe democracia ni ideal en educación, sino intereses privados relacionados con el lucro y el confort. Las relaciones sociales ante la calidad y el destajo de la envidia…

Y hoy, me preguntas ¿cómo estás? Y yo te digo, peor que antes.

sábado 7 de marzo de 2009

Conmemorando el día internacional de la mujer

MALDITO DUENDE


MONSTRUOS Y DUENDES DISFRAZADOS DE CABALLEROS

Hace cerca de un año atrás que no escribía frente a aquella pantalla Sí, no escribe lo que le , se negó a indagar, una que otra estupidez o loco intento de desahogar a través de letras de canciones como esperando una respuesta divina o humana ante tanta ansiedad. Sólo cuando escribe se da cuenta de que las ideas y sentimientos afloran solos. Se auto receta consejos al verlos escritos, frente a ella, porque en su mente ya no tiene esquemas previos al conversar consigo misma o las otras que le habitan sonriendo o llorando.


La eufórica que baila electrónicos, o la rockera que lanza su ira contra el sistema o su pasado. Muchas ella, muchas en cada persona. Lo sabe. Los entiende a todos. Tiene una discípula que erróneamente ha visto en algo en ella.


No sabe distinguir o crear una imagen de sí misma, se cuestiona constantemente qué verá elr esto del ganado. Cuando le dicen, que es estupenda… ¿aló? Cada quién sabe lo que es y cómo es… las fotografías no mienten. El espejo no miente. La redondez de un rostro astutamente roedor lo descifró a través de otros. Jamás se había dado cuenta de que la grandeza de sus dientes provocaba cierta risa y el posterior sobrenombre. Detalles, detalles de su cuerpo que no tolera y sabe que le será imposible superarlos.


¿Pero qué vio en ella cierto pelafustán con aires de caballero? Aquella cruel y violenta bestia camuflada en atenciones que llegó en un corcel de poemas hacia su puerta un día de gripe y fiebre incontrolable? ¿Cómo es posible que le sonriera y le hablara al alma sin emitir palabras? Flechazos, dicen que existe el “enamoramiento” a primera vista, pero para variar, su vida funciona al revés... Le dio un flechazo a segunda vista, sí, increíble que le flechara aquel impostor o quizás quiso disimular su eterna soledad o libertad.


Él estaba en la costa norte y ella en la costa sur, la del frío y él en la del calor o lo templado. Ambos, con insomnio y locura de por medio… le buscó para increparle aquella insolencia de presentarse en momentos tan privados como una borrachera escurridiza al corazón, pero fue peor.


Pasaron los meses y todo se tornó confuso e incomprensible. Aquel mágico caballero se volvió un furioso monstruo psicópata y agresivo. Un monstruo maligno y manipuladoramente engañoso. Perturbó su menté, intentó doblegarle y viendo que todos estaban contentos por su “felicidad” aceptó a regañadientes compartir su espacio. Se volvió esclava de la opinión ajena y cató un “destino” junto a él. Sin embargo, su intuición y espíritu no pudo ser doblegado y habló. Dijo su verdad a medias, pero bastó para liberarse y recuperar su alma. Desató la ira y furia de aquel maligno duende y las consecuentes sorpresas.


Liberación


El pequeño espacio en que depositó su cansado cuerpo de treinta y tres años crucificados en pos de la verdad daba cabida a tantos miedos engendrados desde la niñez. La euforia de sentirse extraña y reconocida entre tantos seres inanimados, robóticos individuos que deambulan con los ojos hipnotizados de desdén por el prójimo le inducen a sentirse libre. Sólo en el reducido y alterado espacio. Caminó por las calles del pequeño puerto buscando respuestas. Observó cómo un pequeño perro caminaba tristemente por aquel paso de peatón. Se preguntó por la inteligencia animal y si verían en color. Hace unos días le habían debatido aquella teoría basada en un rayo láser que perseguía su perro con complejos de superioridad. Ella pensaba que los perros si diferenciaban colores, al igual que su torcida mente que asociaba los momentos, nombres y ciudades a ciertos colores que iba matizando según su percepción catalogada de “excéntrica” que para muchos se traducirían en locura locuaz.

Cada noche era la misma rutina, hasta que llegó al choque de hormonas desbaratadas que le hicieron sentir mujer. Obtuvo lo que quería, pero se sintió sucia. Había deseado aquel encuentro, sin embargo le pareció insípido, doloroso y un fracaso por no poder. Incomodidad que portó y purgó hasta el otro día. Volvió a cuestionarse las razones de aquellos miedos y la insípida experiencia. Le trajo quiebres, silencios y distancias. Un dolor ajeno y compartido. Un final esperado, diagnosticado. Ahora estaba atrapada entre promesas, deberes y sentimientos que le alejaban. No supo diferenciar si aquella dolencia melancólica y lejanía terrestre era simplemente el producto de la presión social. Las dudas le carcomían el abdomen y la cabeza. Dolores intensos. Discusiones sin sentido de entrega, pronta entrega, y ahora qué se volvía a preguntar. No, quizás no ha llegado o simplemente no le espero. Comentó para sí.

Le había soñado distinto, más dulce y fuerte, lo era, pero no soportaba sus alaridos quejumbrosos, exigentes que le adolecían dolor y desidia constante. Se imagino nuevamente el futuro perdido. Aquel futuro que no supo cómo perdió, ni en qué momento se le fue de las manos. El maldito deber. La maldita preocupación. El estanco cómodo por bajar los brazos ante alguna posibilidad de futuro…. Simplemente sería el miedo a perder sus silencios y la presión constante de tener que compartirlos forzadamente para no perderle… confusión de no estar segura y contestar automáticamente con palabras amorosas lo que él le reprochaba. Todos siempre le increpaban su desgano y apatía ante el encuentro, sus idas y vueltas del cuerpo. No tenía conciencia de sí cuando volaba con el pensamiento y se miraba desde los ángulos que no captaba la fotografía.

Es...pero

Espero
Pacientemente esperaré
por aquella razón
que me vuelva a la vida que
antes soñaba.
Esperaré
por recuperar los sueños
y las voracidades de
aferrarme a la vida.
Sí.
Sólo esperaré
sentada en mi rincón,
no buscaré esta vez,
sólo esperaré.